Tablas entre Everton y City




El Everton empezó el partido gris, a la defensiva. Sabía que el City le iba a apretar, a asediar, y Koeman planteó el partido en consecuencia. No le salió mal la jugada.
Aguantar los envites y buscar un gol a la contra confiando en el acierto de Rooney y la velocidad por banda de Calvert-Lewin y Holgate.

El City la tuvo. Pero el poste evitó el gol de Agüero, muy fallón en la primera parte. Y en la siguiente jugada, a la contra, Rooney batió a Ederson, para desesperación del City.
Un gol que dolió mucho. Porque llegó en la jugada siguiente a que el poste evitara el 1-0. Porque lo marcó Rooney, ex del United. Porque el City estaba siendo mejor y estaba perdiendo.
El colmo llegó al filo del descanso. Un minuto de furia acabó con Walker en las duchas. Una amarilla en el 42', y la segunda, en el 44', por un codazo que el cuarto árbitro señaló y que el colegiado principal sancionó.
Así que el City se fue al descanso dominando, pero perdiendo y con un hombre menos. Tremendo panorama se le presentaba al equipo en la segunda parte.
Porque la lógica dicta que, en esa situación, lo suyo es asumir el mando del partido y aprovecharte de que tu rival está con 10, ¿no? Pues no para Koeman. Dejó todo igual, y el City se creció.
Arregló Guardiola el desaguisado dando entrada a Sterling por un desaparecido Gabriel Jesús tras el descanso. Luego metió a Danilo y sentó a otro gris Stones, abandonó la defensa de tres como hiciera antes Koeman, y terminó reforzando la medular con Bernardo Silva en vez de Sané.
Mientras tanto, el Everton siguió replegado. Esperando que los minutos pasasen rapidito y que el City no viese puerta. En vez de defenderse con el balón, se defendió literalmente. Todos atrás, patadón para arriba, y que los extremos corran hasta que revienten.
Tanto fue el cántaro a la fuente que lo que iba a suceder (gol del City o sentencia del Everton), sucedió. Fue lo primero. Un mal despeje del Everton le cayó a Sterling en la frontal, la reventó y llevó la euforia a las gradas.
El Everton, lejos de reaccionar, dejó que un city crecido, pero con uno menos, siguiese achuchando. Los diez minutos más largos de la carrera como entrenador de Ronald Koeman.
Se mascó la tragedia cuando Schneiderlin vio la segunda amarilla y dejó a los suyos también con 10. Igualada la contienda en todos los campos, menos en lo que a ganas de ganar se refiere, el City buscó por todos los medios posibles el gol del triunfo.
No llegó, pero lejos de verse como un fracaso, la afición del City puede darse por satisfecha. Punto es punto, y más cuando se logra sufriendo tanto. El equipo ha dado la cara y, aunque todavía falta para que deslumbre con su juego, apunta maneras.
Y el Everton, qué decir del Everton. ¿Lección aprendida? Lo veremos.
FUENTE: MARCADORES DE FÚTBOL 

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